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En una tierra lejos una princesa hermosa estuvo a punto de casarse con su hombre del sueño. Le habían dicho que era el hombre perfecto. Lleno de amor, compasión, fuerza e inteligencia  y por supuesto generoso. Era tan feliz. El día de la boda vino y fue, el reino entero celebro y todo estaba bien. La mañana después de una igualmente maravillosa noche de bodas, la princesa trajo té y galletas a la cama de su nuevo marido. Sonrió, comió, bebió, le dijo te amo profundamente y la golpeó fuertemente en la mejilla. Su príncipe era fuerte y la princesa fue golpeada al suelo por la fuerza del golpe. Se aturdió, en el dolor, y estaba muy sorprendida pero lo que era más sorprendente era la cara del marido quien estaba aún más desconcertado.

El marido convenció a la princesa de que esta lo disculpara pues solo había sido una mala reacción, que le disculpara, la princesa noto en sus ojos amables  un tono sincero que claramente indicaba que  él decía la verdad por tanto le perdonó . Algunos años pasaron y pronto ambos olvidaron el acontecimiento feo, hasta un día tan de repente pasó otra vez…. ¡Golpe! Entonces, pronto después tras otro momento de rabia otra vez…. ¡Golpe! Ahora era demasiado tanto como para tomar acción por lo que decidieron buscar al consejo. Todos los mejores médicos se convocaron y se consultaron, varias teorías se postularon y varias curas se intentaron. ¡Curando con el petróleo, hierbas exóticas, exorcismos, pero cada tan a menudo… Golpe! Pasaba otra vez.

Desesperado, finalmente fueron a ver a un sabio misterioso que vivió alto en las montañas y se dijo como el médico más sabio en la tierra. Después de un viaje largo, difícil finalmente llegaron a la cueva del sabio. Se sentaba en una roca fuera en la meditación profunda por tanto esperaron con paciencia. Varias horas más tarde el sabio abrió sus ojos y notó que la pareja se encontraba mucho más aliviada y consintió en hablar a ellos. Los condujo dentro y luego oyó sobre el problema. Al final de narración pidió ver las manos del marido y estrechamente inspeccionó sus palmas. Una vez hecho esto con el marido sorprendentemente pidió ver la mano de la princesa y con cuidado comenzó a comprobar su pulso. Finalmente buscó la sonrisa y dijo, “Te diré lo que pasa aquí, pero en el cambio no debes rechazar lo que pregunto”. Deseoso de hacer solucionar este misterio finalmente ambos estuvieron de acuerdo.

“Bien, mis queridos”, dijo el sabio que todavía sonreía mirando al marido, diciendo, “Señor eres un gran curador. Tus manos contienen la gran potencia y tú mi querida princesita tienes una enfermedad terrible que te consume,  dando palmadas te ha estado curando de esta aflicción una y otra vez. Si no hubiera sido por aquellas palmadas, habrías fallecido hace mucho tiempo ya”. Qué alivio sintieron ambos. Abrumados por lo que oyeron se cayeron a los pies del sabio y llorosos le agradecieron. En cuanto al pago, bien el marido terminó y le puso directamente al sabio…. ¡ Un Golpe!

¿Cuál es el punto de esta historia? La relación produce tanto dolor en ti y de una forma tan profunda que en el mejor de los casos te des cuenta que tienes que trabajar en tí. En el caso de la princesa tenía suerte ya que el dolor la beneficiaba sin su conocimiento, pero en la mayor parte de nuestros casos tenemos que utilizar el sufrimiento causado por una relación para inspeccionar estrechamente la enfermedad  que podemos estar sufriendo dentro de nosotros, ya que aceptar el dolor o el sufrimiento es un síntoma evidente de esto

 El dolor, el trastorno, incomodidad causada en la relación ayudan a revelar las obsesiones que tenemos y el funcionamiento interior de nuestras mentes. Todos los trastornos, grandes y pequeños, simples y complejos tienen sus raíces en nuestros accesorios. Los accesorios podrían ser a seguridad, dinero, sexo, poder, prestigio, nombre, fama, religión, niños, familia, país, comodidad, comida, etc.

Mientras tenemos estos accesorios, que son tan fuertes dentro de nosotros, vivimos en miedo y miseria. Con miedo de no conseguir lo que queremos, con miedo de soltarlo si lo tenemos y temerosos de aquellos en quien dependemos de para su realización. Cualquier relación de la cual dependas para tu satisfacción personal y seguridad te llevará finalmente al lío de cólera, control, posesividad, celos, miedo y odio.

Esto es relativamente fácil  si miramos relaciones en la acción, cuando dentro de estas el accesorio es la lucha de cuál de los dos puede más. De hecho, la vida no permitirá que tales relaciones duren y produciendo unas tormentas la derribará finalmente y obligará de nuevo a  cada uno a construirse. Por otra parte, cuando dos personas autosuficientes se encuentran, se adoran el uno al otro y disfrutan de la compañía de cada uno .

El amor y el miedo no pueden coexistir. Cambie su actitud hacia el dolor que cause una relación. Vea al sufrimiento como lo que realmente es, una oportunidad de la perspicacia, persistencia, una prueba de fe hacia ti mismo.

La princesa tenía el cáncer, que fue curado por la vida a través de su marido; la vida trata del mismo modo de curar la enfermedad de accesorio que sufrimos con la utilización de nuestras relaciones, si aprendemos a sacar lo mejor de esto no habremos perdido el tiempo a pesar de haber fracaso en alguna relación.

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